martes, 6 de mayo de 2014

REFLEXIONES ACERCA DE FACEBOOK

Cuando empezó el auge del Facebook,  todos nos agregamos y nos hicimos "amigos" de varios cientos de personas por distintos motivos: por haber sido compañeros de trabajo, de la escuela primaria o secundaria, por ser parientes, conocidos de los hijos, etc. etc. etc.
Eso hizo que de repente, nos encontráramos con muros llenos de notas y estados de personas dispares, que opinan distinto de miles de cosas, desde el clima, hasta la política, desde el fútbol hasta las relaciones humanas.
De repente me encontré leyendo opiniones que me arrancan sonrisas, agresiones que me sublevan, y de todo un poco.
Como la libertad es libre, cuando algunas de esas opiniones me resultaron intolerables, fui respetuosa y, en vez de meterme a dar lecciones de vida a otros, eliminé las publicaciones o bien saqué de mi lista de "amigos" a personas cuya ideología, opiniones o posturas frente a la vida me son desagradables.
Esto no implica intolerancia, o absolutismo, es sólo el derecho a elegir qué leo,de quién y en qué momento...es como elegir ver o no un programa de televisión...
En la vida y en mi trabajo convivo con personas que opinan muy distinto entre sí, y muchas veces de lo que opino yo misma, y soy una persona que no suele tener problemas de convivencia con nadie, pero en este ámbito me guardo la libertad de elegir con quién y de qué modo me vinculo.
No acepto que me enseñen qué poner en mis estados, cómo ponerlo, qué decir y qué no decir.
Y aquellos que se pudieran sentir molestos con las cosas que escribo, pueden hacer lo mismo que yo, sacarme de su lista y no tener que leer lo que les desagrade.
Quiero seguir siendo libre de opinar lo que me parezca en mi FB, y creo que todos tenemos el mismo derecho, al igual que tenemos el derecho de pensar lo que se nos cante, de votar a quien queramos, de apoyar al equipo de fútbol que se nos ocurra como y cuando tengamos ganas , así como de poner el el muro aquello que tengamos ganas del modo que lo sintamos. No quiero "medir" lo que escribo. Y que quede claro que si alguno decide que no tiene ganas de leerme, porque considera que mis opiniones le son molestas por alguna cosa, eliminen nomás, que yo no me ofendo.
Eso sí, traten de no enseñarme a vivir ni a pensar vía Facebook, ni por ninguna otra.

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