Sin embargo hay algo que no conocerá nunca...la ansiedad que sentíamos los que, como yo, juntábamos la plata de los regalos de cumple, lo que nos daban los viejos, los abuelos, y nos íbamos a la disquería.
En Villa del Parque había, cuando yo era adolescente, dos disquerías grandes y tradicionales: Casa Salvo, en Ricardo Gutierrez entre Cuenca y Campana, y Donato, en Nazca entre Nogoyá y Ricardo Gutierrez, justo antes de la vía.
Cada una tenía su impronta, donde se leía el estilo del dueño. En Donato por ejemplo, había a la entrada una batea con casettes, como signo de modernidad y adecuación a los avances en materia de música en la época.
Pero cuando yo tenía 13, 14, 15 años lo que uno tenía que tener era EL DISCO, el LP, que era toda una maravilla desde la tapa, que muchas veces traía las letras, y donde había lugar para que si te lo regalaban te escribieran una larga dedicatoria. Porque antes también se escribía mucho.
A mí me gustaba mucho ir a Salvo, aunque el señor ídem fuera bastante serio, me tratara de ud y de señorita, y me diera un poco de vergüenza pedirle lo que andaba buscando, porque eran las primeras compras que hacía sola.
El sr Salvo buscaba en sus estantes interminables, donde había todo tipo de música que pudieras desear, su negocio estaba muy bien provisto y catalogado.
Cuando sacaba el disco lo limpiaba, aunque estaba impoluto, lo observaba detenidamente para constatar que no tuviera ninguna raya ni marca y te preguntaba: " ¿quiere escuchar algún tema? " Y yo al menos, siempre decía que sí, no sé si por educación o por qué motivos, pero él lo colocaba cuidadosamente en la bandeja y ahí mismo el local se llenaba de música.
Ahí la duda era si esperar que pase un tema, o decirle " lo llevo", cosa que yo generalmente hacía, entonces el lo metía en el sobre de adentro, en la tapa ( que sellaba con un sello azul que rezaba CASA SALVO), y yo me iba feliz de la vida a escucharlo en el Winco primero, y en el equipo que me regalaron para los 15 después, miles de miles de veces...hasta que juntaba para ir a comprarme otro.
Hermoso recuerdo que me lleva a vivencias profundas de mi adolescencia...